Cómo construir un repertorio de aperturas con tus propias partidas
Casi todos los consejos sobre aperturas empiezan por un libro o un curso: elige una defensa y memoriza quinientas líneas. Luego te sientas a jugar y tus rivales se salen de esas líneas en la jugada seis. Un repertorio que nace de las partidas que ya juegas es más pequeño, se recuerda mejor y arregla las posiciones a las que llegas de verdad.
1. Reúne las partidas que juegas de verdad
Descarga tus partidas recientes; con unos cientos sobra. Las de blitz y rápidas cuentan: enseñan lo que juegas cuando no hay tiempo para pensar, que es lo que de verdad sabes. Chess.com y Lichess publican las partidas de todos los jugadores, así que basta con tu nombre de usuario.
2. Conviértelas en un árbol
Pon las partidas una encima de otra, jugada a jugada, una vez con blancas y otra con negras. Las posiciones a las que llegas una y otra vez son ramas gruesas; lo demás son ramitas. Lo normal es descubrir que buena parte de tus partidas pasa por unas pocas posiciones. Esas posiciones son tu repertorio real, lo hayas elegido o no.
3. Elige una jugada principal donde te toca a ti
En cada posición a la que llegas a menudo y en la que te toca mover, decide cuál es tu jugada. Compruébala con un motor o con una base de aperturas, pero no busques la primera línea del motor: quieres una jugada sana cuya idea entiendas. Si has ido alternando entre dos, quédate con una como principal y, si la otra es suficientemente buena, guárdala como alternativa aceptada.
4. Poda
Corta lo que no quieres volver a jugar: el gambito con el que siempre pierdes, la línea secundaria que probaste una vez a las dos de la mañana. Un repertorio se define tanto por lo que quitaste como por lo que dejaste, y un árbol más pequeño es un árbol que se puede recordar.
5. Hazlo crecer partida a partida
Después de cada partida, busca la primera jugada en la que tú te saliste del árbol. Solo hay dos posibilidades. O fue un despiste, y repasas la jugada que querías hacer; o era una posición que tu árbol aún no cubría, y eliges una jugada y la añades. Cinco minutos por partida bastan, y el árbol crece justo por donde te llevan tus rivales.
¿Hasta qué profundidad?
Hasta donde llegan tus partidas. Si tus rivales se salen de la teoría en la jugada siete, saberte la quince de la línea principal es esfuerzo perdido. Pon la profundidad donde está la frecuencia: diez jugadas bien entendidas en la posición que ves cada semana valen más que veinte en una que ves dos veces al año.
Cómo hacerlo con ChessBonsai
ChessBonsai hace estos cinco pasos por ti. Escribes tu usuario de Chess.com o Lichess, descarga tus partidas, hace crecer el árbol, marca la jugada en la que cada partida se salió de tu línea y te deja cortarla o aceptarla como alternativa. Después entrenas solo tus propias ramas.